domingo, 30 de octubre de 2011

Lo admito, te admiro.

Como no soy capaz de decírtelo lo escribo para mí, por si algún día se me olvida .
Nunca aprendí a abrazarte
Pero entre enfado y grito no he hecho otra cosa que admirarte

Cuando no estabas en casa acostumbraba a meterme en tu habitación, sentarme en tu silla, de respaldo alto y posa brazos gigantes.
Me gustaba sentarme ahí y perderme entre tus recortes de cine. A penas entendía lo que ponía en tus anotaciones porque a pesar de que la tinta se deslizaba en tu pluma y las palabras chorreaban a borbotones tu caligrafía aunque bonita era algo indescifrable. Supongo que como tu corazón.
No sé por qué nunca te he dicho esas cosas. Será que de este modo sabrías cuánto te quiero y yo sería más vulnerable.
Te enfadas, te enfadas muchísimo, constantemente. Y yo te grito  porque somos iguales, dos polos negativos, y en este campo magnético parece ser que gana quien diga la última palabra. Pero aunque tus palabras a veces son de hielo, el hielo se derrite, y a mí ya no me engañas. No eres capaz de hacer daño a nadie.

Ahora estás ahí, detrás de esta puerta, pensando con qué argumento arrebatarme la razón, y yo, mientras escribo que te quiero, preparo alguna contestación destructiva.

Aunque desde fuera nuestra relación pueda parecer un poco destructiva tú y yo lo sabemos. Nos queremos entre paréntesis.
Agárrame fuerte y nunca me sueltes.

lunes, 17 de octubre de 2011

Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.





















-¿No es maravillosa la revolución cultural de Mao?. Todo Pekín inundado, por millones de jóvenes con el libro rojo en las manos.
-Sería una auténtica revolución cultural si cada joven llevara su libro preferido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Vivir antes de morir


No puedes seguir intentando controlarlo todo.
Puede que a veces de miedo. Pero los cabos se desatan, los cigarros se consumen, el agua se evapora, los vinilos se rayan,  y las personas se hacen daño.
Aunque se te desaten los cordones de los zapatos y te tropieces, es la única manera de vivir antes de morir. 


 



Y bailar con la muerte no es buen plan 
Yo prefiero que me mates tú a bailar

miércoles, 17 de agosto de 2011

~


Quisiera volver a verte para saber si  verte me gustaría

À bout de souffle

martes, 28 de junio de 2011

Ella

Cuando no te queda nada, a mí me quedas tú.








Mi hobby. Mi fiel compañera. Mi acompañante. Mi confidente. Mi amiga. Mi refugio. Mi tesoro. Mi atracción. Mi vicio. Mi enfermedad. Mi obsesión. Mi perdición. Mi amante. Mi conciencia. Mi sexto senito. Mi mirada. Mi corazón. Mi presente. Mi futuro. Mi vida. Mi cámara.

viernes, 24 de junio de 2011

Tout le monde

Todo el mundo es una rareza

Y todo el mundo tiene el alma enmarañada

Todo el mundo tiene a su infancia ronroneando

Al fondo de un bolsillo olvidado

Todo el mundo tiene restos de sueños

Y rincones de la vida devastados

Todo el mundo buscó algo un día

Pero todo el mundo no lo encontró

Haría falta que todo el mundo reclamara ante las autoridades

Una ley contra nuestra soledad

 

 

Carla Bruni

 

 

domingo, 12 de junio de 2011

En bisiesto sin siestas donde no estás.


Fue un abril extraño de almohadas compartidas.

Jugábamos a darle vueltas a la bola del mundo y nos bañamos en el mar cantábrico en diciembre, visitamos los campos Elíseos en blanco y negro y me invitabas a helados en el polo norte 
Nos separaban cuatro silencios que rompíamos con un fa bemol en el baño de cualquier estación. Inventaste el frío para que me acurrucara en tus sábanas y recorrí mil kilómetros del desierto de tu espalda. Recuerdo esas melodías de dormitorio que empañaban nuestros cristales. Y cómo desatabas mi imaginación, y mil tormentas más que nos mojaban al estilo Match Poin pero no nos importaba.

en el polo norte los heladoss la torre eiffel s bañamos en el mar cantCreo que dejó de llover, o que la lluvia dejó de empaparnos. Creo que pasó una mañana que columpiándome en tus pestañas me acabé ahogando en un vaso de agua, y tu espalda se me hizo grande y los silencios tediosos.

La sonrisa se fue del reino de mi boca, y tú te asustabas así que te bebías mis lágrimas como si así pudieras reinventar abril. Pero no hubo abriles suficientes para tantas noches y tuvimos que inventarnos lo meses.

Nos olvidamos, yo escribí para olvidarte, y tú chapoteabas en charcos de tequila.
Me escapé. Hasta que pude odiarte en mí. Hasta que pude odiarme en ti.
Decidí olvidarme de abril y vivir en bisiesto sin siestas donde no estás.